Sobre el chat de Ginebra
El Jet d’Eau no es solo un chorro de agua de 140 metros de altura junto al lago Lemán: es el símbolo que define a Ginebra. Cada tarde, cuando el aire se enfría, el viento arrastra la fina neblina hasta el centro, y los locales saben que es hora de pasear por los muelles o tomar un vino en Les Pâquis. Los domingos, el mercado callejero de Plainpalais atrae a decenas de puestos de quesos de Gruyère, salchichas de cervela y vinos de Lavaux, donde los viticultores explican por qué su Chasselas sabe a piedra caliza y brisa del lago.
Más allá del casco histórico, donde la Catedral de San Pedro y el barrio de la Vieille Ville huelen a pan recién horneado, el barrio de Carouge rompe el molde con sus calles empedradas y cafés al estilo italiano. Allí, un grupo de expats italianos y suizos se reúne cada jueves en la plaza de la Roue para discutir fútbol mientras comparten un vermut. Si buscas algo más tranquilo, el parque de la Grange, con sus robles centenarios y el mirador sobre el lago, es el lugar donde los ginebrinos llevan a sus perros a correr al atardecer.
Última actualización: 8 de agosto de 2026