Sobre el chat de Shenzhen
El skyline de Futian, con sus torres iluminadas como agujas de luz sobre la bahía, es el primer recuerdo que muchos guardan de Shenzhen. Aquí el contraste entre el bullicio de Luohu y la tranquilidad de los parques como el Lianhua Hill es abismal: en menos de media hora pasas de perderte entre luces de neón y pantallas gigantes a respirar aire limpio entre bambúes y árboles de loto. Eso sí, no esperes encontrar el caos de Pekín: el metro es eficiente, las aceras están impecables y hasta el aire huele a tecnología más que a contaminación.
Si quieres vivir Shenzhen como un local, olvídate de los típicos guetos turísticos. En el barrio de Nanshan, junto a la playa de Dameisha, los lugareños cenan marisco fresco en puestos callejeros mientras ven los barcos pesqueros volver con la marea. Y si es temporada, no te pierdas el Festival de las Linternas de Dafen: el barrio de los artistas callejero se llena de farolillos rojos y caligrafía en vivo, un homenaje al arte que convirtió a esta ciudad en la capital mundial de las copias... pero también de la creatividad.
Última actualización: 8 de agosto de 2026