Sobre el chat de Chengdu
Si pides mapo tofu en Chengdu, no esperes un plato que pase desapercibido: la salsa de frijol fermentado y chiles de Sichuan te quema sin piedad, pero es adictiva. En el barrio de Jinjiang, donde se mezclan rascacielos y callejones con restaurantes centenarios como Chen Mapo Doufu, el picante no es un detalle, es una declaración. La gente aquí lo sabe: si pides «menos picante», no te lo toman en serio.
Por las mañanas, el parque People’s Park se llena de ancianos practicando tai chi junto a fuentes que imitan paisajes de la región, mientras los más jóvenes corren entre los puestos de té. A dos calles, en el mercado de Kuanzhai, las tiendas de máscaras de ópera Sichuan —con sus colores estridentes y expresiones exageradas— son un recordatorio de que esta ciudad no solo vive de comida. La noche cae rápido cuando el olor a brochetas de pollo a la parrilla (yuan yang yang rou) se mezcla con el vapor de los hot pots que hierven a fuego lento en mesas comunitarias.
Última actualización: 13 de julio de 2026