Sobre el chat de Pradera
Pradera no nació con un nombre cualquiera: en 1867 se le bautizó como "Tierra de Prados", y aún hoy conserva ese aire de extensiones verdes donde la caña de azúcar dibuja el horizonte. Entre sus calles y veredas, el olor a panela y el sonido de los ingenios azucareros son tan habituales como la brisa que baja de las cordilleras cercanas, un contraste que define su paisaje desde hace siglos.
Quien llega a Pradera suele quedarse con el sabor de sus platos: el sancocho de gallina, espeso y humeante, se sirve en las fondas del centro; el mango viche, dulce y ácido a la vez, se come directamente del árbol en las fincas del norte; y por las tardes, el champús —esa bebida fresca de maíz y panela— acompaña charlas interminables en las esquinas. Aquí no se habla de gastronomía: se vive, se comparte y se recuerda.
Los artistas de Pradera han dejado huella más allá de sus fronteras: el himno municipal, compuesto por Hernán Barona Sosa, suena en actos oficiales; Willy Caicedo, poeta y escritor, recita versos que hablan de este valle; y Erika Cuastumal, bailarina profesional, lleva el nombre de Pradera a escenarios nacionales. ¿Vienes a chatear o a escuchar historias que solo aquí se cuentan?
Última actualización: 7 de agosto de 2026