Sobre el chat de Marseille
El Vieux-Port de día es un lienzo de barcas pequeñas que se hamacan con el viento del Mediterráneo. Por la noche, las luces de los restaurantes se mezclan con el olor a pescado fresco y a salitre. Aquí no se viene a hablar del tiempo ni de fútbol: se habla de la lonja donde el atún de Saint-Tropez se descarga a las seis de la mañana, de los *pointus* que aún navegan como en los años sesenta o de por qué los marselleses prefieren la *pieds et paquets* a cualquier otro plato.
No es una sala para turistas que preguntan "¿dónde está la playa?". Los de verdad entran para discutir si el *Pastis* sabe mejor en el Bar de la Marine que en el Cours Julien, o para recomendar la mejor ruta desde el Puerto Viejo hasta Notre-Dame de la Garde sin pasar por el coche. Los hay que llegan buscando planes: el mercado de pescado al amanecer, las fiestas de *Quai du Port* en verano o ese bar escondido en Le Panier donde sirven *aïoli* los viernes. Otros solo quieren que les cuenten cómo es vivir entre el ruido de los camiones de carga y el griterío de los pescadores.
Última actualización: 8 de agosto de 2026