Sobre el chat de Frankfurt
Si buscas algo más que un escaparate de rascacielos, aquí se habla de los rincones donde los locales toman el café a las once de la mañana sin mirarte raro. Desde el Kleinmarkthalle, donde el olor a salchichas y queso de cabra te arrastra hasta la plaza, hasta los bancos del Main en Sachsenhausen que solo conocen los que huyen del bullicio de la Zeil. No es turismo de guía, es el Frankfurt que huele a pretzel recién hecho a las tres de la tarde.
La gente que entra aquí suele llevar una mochila con medio kilo de libros de segunda mano comprados en la feria de los domingos cerca de la estación central, o viene directa desde el aeropuerto con ganas de perderse antes de que anochezca. Hay quien pregunta por el mejor sitio para ver el atardecer sin pagar entrada, y otros que solo quieren saber a qué hora cierra el último metro después de tomarse una apfelwein en el local donde sirven el vaso en cerámica azul con el escudo de la ciudad. Ni rastro de autobuses turísticos ni selfies en el Römer.
Última actualización: 8 de agosto de 2026