Sobre el chat de Debrecen
En el centro de Hungría, entre los campos de maíz que se mecen con el viento y las calles que aún guardan el eco de los carruajes del siglo XIX, Debrecen late como un corazón universitario y termal. Aquí el Nagyerdő —el gran bosque— no es solo un pulmón verde, sino el escenario de las tardes de picnic junto al Estadio de Aguas Termales, donde la gente local se mezcla con estudiantes de la Universidad de Debrecen para remojarse en aguas a 60°C. No es raro ver a abuelos jugando al ajedrez en los bancos de la Plaza Kossuth mientras los jóvenes discuten de política en los bares de la calle Piac utca, donde el olor a lángos —esa masa frita que se sirve con ajo y sour cream— inunda el ambiente.
Si quieres saber cuándo empieza el Festival de Debrecen (sí, ese donde el Gran Carro de la Ópera se llena de música clásica y folk húngaro), o cómo llegar al Museo Déri sin perderte en los tranvías que zigzaguean por la ciudad, aquí puedes preguntar. Los debyeneses —así se llaman— no tienen prisa: en la Calle Kápolna, por ejemplo, las tiendas de artesanía venden cerámica pintada a mano como en los tiempos de los Szekler, pero con un toque moderno. Y si te gusta el vino, no te pierdes la Bodega St. Andrea, a solo 20 minutos en coche, donde el Egri Bikavér —el "sangre de toro"— sabe a tierra quemada y a tradición.
Última actualización: 11 de julio de 2026