Sobre el chat de CANTV
En la mesa de un café en Mérida, donde la brisa de la cordillera refresca hasta los cables más viejos, alguien pregunta por la cobertura de Cantv en San Cristóbal. No es raro: en los Andes venezolanos, la telefonía fija sigue siendo un refugio cuando la montaña corta la señal móvil. Pero aquí no hablamos de coberturas ideales, sino de lo que une a la gente: los técnicos de Cantv que llegan a pie con sus maletines de herramientas, los vecinos que se organizan para reparar una cabina pública en ruinas o el gesto de paciencia cuando el internet por fibra tarda en llegar a una urbanización de reciente construcción.
En Caracas, en cambio, la Cantv se confunde con el paisaje urbano. Los postes torcidos de la Av. Libertador, los cables que cuelgan como lianas entre edificios de los años 50 y los grafitis que denuncian fallas eléctricas son parte del mismo paisaje que los semáforos rotos. Pero también están los mercados populares como el de Quinta Crespo, donde los vendedores de accesorios para móviles y computadoras improvisan talleres de reparación junto a puestos de arepas. Allí, un técnico de Cantv con años de experiencia suele echar una mano a cambio de un café cargado, mientras explica cómo configurar un decodificador para la televisión satelital en zonas donde la señal se va a las primeras horas de la noche.
Última actualización: 10 de agosto de 2026