Sobre el chat de Aragón
Hace frío en la capital, pero en Aragón el invierno sabe a hoguera y a vino de Cariñena. Zaragoza hierve con el ambiente de sus bares de tapeo en el Tubo, donde la noche se alarga entre migas y vino de la tierra, mientras que en Huesca la gente se escapa a esquiar en Candanchú o a perderse por el Valle de Ordesa, donde las cascadas de Cola de Caballo son como un espejo en otoño. No es raro que alguien de Teruel te hable de sus jamones de Teruel, con esa etiqueta roja que garantiza 15 meses de curación, o de cómo la fiesta de San Jorge en Albarracín pinta las calles de azul y blanco con sus danzas tradicionales.
Si vienes de fuera, cuidado con confundir el 'Aragon' de los billetes con el nuestro: aquí el dinero no huele a jamón ni a aceite de oliva, sino a fiesta mayor. Quizá por eso en la Plaza del Pilar, cuando suena el Riau-Riau, hasta los turistas acaban cantando '¡Viva el Pilar!' sin saber que están gritando un himno improvisado. Y si te gusta el senderismo, no te pierdas el GR-11, que cruza los Pirineos desde el Mediterráneo hasta el Cantábrico: en Aragón el paisaje cambia más que el tiempo en un día de tramontana.
Última actualización: 10 de agosto de 2026