Sobre el chat de Apoyo
Llevo años viendo entrar y salir gente de esta sala con la mochila más pesada de lo normal, pero sin etiquetas. Un viernes a las 3 de la mañana, por ejemplo, entró un tipo que solo soltó: «Hoy me han dicho que mi hijo no es mío». No hubo respuestas largas, solo un «Joder» de alguien que pasaba por ahí y otro «Si necesitas soltar eso, aquí estamos». Así funciona esto: frases sueltas que pesan menos cuando las lanzas al vacío sin que te pregunten por qué.
No es un grupo de apoyo profesional, pero a veces basta con que te escuchen sin interrumpirte. Aquí hay desde estudiantes que llegan con el síndrome de impostor hasta padres que no saben cómo explicar que acaban de quedarse en paro. La otra noche, una chica me contó que su jefe le había gritado delante de todos por un error de factura. No le dio consejos, solo le dijo: «Yo una vez me tiré un café encima en plena reunión y lloré en el baño». A veces el apoyo es eso: recordar que nadie lleva el traje perfecto.
Última actualización: 12 de julio de 2026