Sobre el chat de Villavicencio
Si el calor de la Orinoquía te pega fuerte, échate al hombro la mochila y dirígete a Villavicencio. No es solo la capital del departamento de Meta, sino el portal de entrada a una región donde los atardeceres en el Llano pintan el cielo de naranja quemado y el olor a carne asada en la parrilla de un restaurante de la carrera 30 se mezcla con el rumor del viento en los palmares.
Pasear por el centro de la ciudad, entre la Plaza de los Libertadores y el Parque Santander, es entender por qué a los villavicenses les gusta presumir de su hospitalidad. Aquí la gente no te mira como a un turista, sino como a un invitado: si te acercas a probar un sancocho de gallina en un puesto callejero de la Terminal de Transportes, no te irás sin que te inviten a un tinto con pan de yuca. Y si es viernes, mejor aún: la calle 40 se llena de música carranguera hasta altas horas, con los grupos locales rapeando versos que hablan de ríos, petroleros y amores que duran lo que tarda en bajar la creciente.
Última actualización: 8 de agosto de 2026