Sobre el chat de Santiago del Teide
El atardecer en el Roque de Jama no perdona: desde las alturas del pueblo, se ve cómo el sol se hunde en el Atlántico mientras la silueta del Teide se tiñe de rojo. Santiago del Teide es uno de esos rincones de Tenerife donde el tiempo parece detenerse, pero solo hasta que llega la fiesta de San Pedro, con sus trajes de magos, sus bailes deisa y el olor a carne adobada en las puestas de sol. Por aquí, en el casco histórico, el reloj de la parroquia de Santiago Apóstol marca las horas con parsimonia, pero en los bares de la calle Real —como el Bar El Coto— el bullicio no cesa cuando cae la noche.
Más allá del casco, el paisaje cambia: desde los viñedos de Chío, que producen vinos con denominación de origen, hasta las laderas del macizo de Teno, donde los senderistas pierden la cuenta de las curvas del sendero de Los Poleos. Si te gusta el contraste —montaña, mar, tradición y modernidad—, aquí encontrarás a otros que, como tú, buscan charlar sin más pretensiones que compartir una cerveza bien fría en la terraza del Mesón El Rincón de Chío o debatir sobre el último temporal que dejó el barranco de Masca convertido en un río de espuma.
Última actualización: 7 de julio de 2026