Sobre el chat de Chicharreros
Si pasas por La Noria en horas punta, verás cómo el tranvía se llena de estudiantes de la Universidad y trabajadores del Hospital Universitario de Canarias, que se apiñan con mochilas y maletines. Pero no todo es prisa: a las 13:00, en el Mercado de Nuestra Señora de África, los puestos de pescado fresco —como el de la familia González, con más de 40 años de historia— se vacían cuando llega el último barco de la mañana. Entre olor a salitre y conversación de precios, alguien siempre termina pidiendo un bocadillo de morcilla con pimienta, que aquí se sirve sin preguntar.
Más allá del centro, en El Toscal, las terrazas de la Plaza del Príncipe se llenan al atardecer. Los mayores juegan al dominó en las mesas de piedra mientras los jóvenes discuten la última jugada del CD Tenerife, que este año, por cierto, tiene a medio plantel de La Laguna. Lo curioso es que, en invierno, cuando el viento sopla fuerte desde el mar, todos coinciden en que no hay mejor sitio que el interior de un bar de la calle San Sebastián, con sus paredes cubiertas de fotos en blanco y negro de la ciudad de antes.
Última actualización: 7 de julio de 2026