Sobre el chat de París
¿Sabías que el barrio de Montmartre aún huele a pintura al óleo los domingos? No es solo por los artistas callejeros en Place du Tertre, sino porque las galerías del entorno —como la de Suzanne Tarasieve— exponen obras al aire libre si el tiempo lo permite. A las once de la mañana, cuando los turistas ya atestan la basílica del Sacré-Cœur, los locales se refugian en Le Consulat, el café donde Picasso y Modigliani se sentaban a negociar cuadros por un café con leche.
La verdad es que París cambia según el barrio: en el Marais, entre tiendas vintage y falafel en L’As du Fallafel, los parisinos discuten sobre política en los bares de la rue des Rosiers; en Belleville, los mercados de la rue de Belleville huelen a especias de Marruecos y a crepes recién hechos a las tres de la tarde. Si quieres hablar de algo concreto, preguntad por el RER B en hora punta o por el mejor lugar para ver el atardecer desde el Pont des Arts sin que te timen por un vino.
Última actualización: 28 de julio de 2026