Sobre el chat de Mas de 60
El café recién servido humea entre las manos de Paco mientras hojea el Marca del martes. A su lado, Lola remueve su infusión de jazmín y suelta: «Oye, ¿has visto el partido del Betis? Ayer me dejé la voz gritando». Aquí no se habla de algoritmos ni de likes, sino de lo que lleva el pan de cada día: política local con nombre y apellidos, el último capítulo de Cuéntame o ese bar de toda la vida que cerró para convertirse en una sucursal de banco. Gente que prefiere el directo, aunque sea por escrito, al ruido de las redes.
No son solo números, son historias: el de la EGB que se jubiló en el 98 y aún recuerda los nombres de todos sus alumnos; la de Sevilla que lleva tres años organizando quedadas para ver la Semana Santa «como Dios manda»; el del pueblo de Córdoba que echa de menos el olor a pan recién hecho de la tahona de su madre. Aquí se discute de pensiones, pero también se comparte el secreto para que las lentejas no queden sosas o el truco para que el móvil no se quede sin batería en plena videollamada con los nietos. Sin filtros, sin prisas y, sobre todo, sin que nadie te pida el DNI digital.
Última actualización: 10 de agosto de 2026