Sobre el chat de Mahón
En el extremo oriental de Menorca, el puerto de Mahón es una cicatriz azul en la roca blanca, el segundo más grande del Mediterráneo después de Marsella. Los veleros de los años 70 aún se mecen en el Club Náutico, donde los socios toman el vermut al sol en los muelles, y los turistas buscan el mejor puesto para ver los cruceros atracar. Si pasas por Cala Mesquida al atardecer, verás cómo los pescadores descargan el día en la lonja: pulpo, gambas rojas y, claro, la langosta de la que presume la tierra.
Más allá del puerto, el casco antiguo huele a pan recién horneado en las tahonas de la Plaza de la Conquesta, donde los bares sirven la *caldereta* con tanto ajo que hasta el aire sabe a mar. Los domingos, la gente se junta en el Mercado del Claustre para comprar queso de Mahón con denominación de origen, mientras los niños corretean entre los puestos de *berenjena de es Bot*. Si quieres saber dónde probar un *gintonic* con gin de Menorca o perderte en las calas de Es Grau, aquí alguien te lo dirá sin rodeos.
Última actualización: 8 de agosto de 2026