Sobre el chat de Alemán
Si cruzas el puente sobre el río Elz al atardecer, verás cómo el casco antiguo de Alemán se tiñe de naranja entre los edificios de entramado de madera. No es el típico pueblo de postal: aquí la vida gira en torno al mercado de los sábados en la plaza del ayuntamiento, donde los vecinos debaten entre puestos de queso de Allgäu y salchichas de la Selva Negra. Lo que más sorprende es el silencio roto solo por el repique de las campanas de la iglesia de San Pedro, un templo del siglo XVIII con frescos que nadie se explica cómo sobrevivieron a la Segunda Guerra Mundial.
Más allá del centro, el barrio de Oberdorf es el reino de los senderistas. Cada domingo, familias enteras toman el camino de los molinos hasta la cascada de Gutach, donde los niños se mojan los pies en las pozas mientras los mayores piden un *Flammkuchen* en la posada *Zum Lamm*. Si vienes en invierno, no te pierdas el mercadillo navideño en la plaza: huele a canela, vino especiado y a leña quemada en las brasas de las *Würstchenstände*.
Última actualización: 8 de agosto de 2026