Sánchez en el Congreso: Ceuta,
Pedro Sánchez comparece ante el Congreso para explicar la gestión de la crisis migratoria en Ceuta, donde 72.000 personas entraron en dos días. El presidente defiende las actuaciones policiales y rechaza expulsiones masivas sin garantías.
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha comparecido este jueves ante el Pleno del Congreso para dar cuentas de la gestión de la crisis migratoria en Ceuta, donde en solo 48 horas —entre el 30 y el 31 de julio— entraron irregularmente 72.000 personas desde Marruecos. La sesión, la primera del nuevo periodo legislativo, ha reunido las demandas de explicación tanto del Gobierno como del PP, que exige respuestas sobre las vías de entrada por mar y las medidas para blindar las fronteras.
Sánchez ha sido contundente al rechazar las expulsiones sin garantías: "Antes de expulsar a un ser humano hay que verificar quién es, su origen, y si es un menor, asegurar que tiene dónde ir. No se puede coger a una persona del brazo y arrojarla al otro lado de la frontera como un saco de tierra. Somos un Estado de derecho". El presidente ha insistido en que los agentes actuaron con humanidad, priorizando salvar vidas en una operación sin precedentes. Cuatro de cada cinco migrantes llegaron a nado por el Tarajal, según sus datos.
La ministra de Juventud e Infancia, Sira Rego, ha cargado contra el modelo migratorio actual y ha propuesto al PP firmar los traslados de 500 niñas a la Península para aliviar la presión en Ceuta. Mientras, la diputada de Coalición Canaria, Cristina Valido, ha acusado al Gobierno de "comprensión lectora" deficitaria tras el informe policial que señalaba a Marruecos como responsable de la avalancha, y ha exigido responsabilidades por un fallo de seguridad nacional "de los más graves".
Ante las protestas ciudadanas en Madrid, donde cientos de ceutíes se concentraron frente al Congreso exigiendo soluciones, la Delegación del Gobierno confirmó cuatro detenidos —dos adultos y dos menores— y cuatro agentes heridos en los altercados. Sánchez ha cerrado su intervención reafirmando que Ceuta y Melilla "son españolas a perpetuidad" y garantizando que así seguirán "hasta el final de los tiempos". La comparecencia deja más preguntas que respuestas sobre cómo se gestionó la crisis y qué medidas reales se tomarán para evitar su repetición.