Sobre el chat de Viarosario
El paseo marítimo de Sant Antoni de Calonge, a solo un par de curvas de Viarosario, huele a salitre y a pan recién horneado de la panadería Can Miquel. Allí, los domingos por la mañana, se monta el mercadillo donde los vecinos venden desde queso de la Serra de les Comes hasta pulseras de cuero hechas a mano. Si te acercas a finales de julio, no te pierdas las fiestas de Sant Jaume: el castillo de fuegos artificiales sobre la playa de Belladona ilumina toda la costa, y los niños corren con las carameleras de papel enrollado.
Si prefieres quedarte en el casco antiguo, la plaza de la Vila conserva el aire medieval de cuando Viarosario era un punto clave en la ruta de los bandoleros. Cada jueves, frente al ayuntamiento, se instala el puesto de embutidos de Can Joanet, donde el fuet de Vic y la butifarra blanca son los reyes. Por las noches, el bar Els Pescadors se llena de locales y veraneantes con copas de vino de la DO Empordà y raciones de suberina —un plato de patatas con costilla de cerdo que aquí no lleva nombre rimbombante, solo lo que es.
Última actualización: 16 de julio de 2026