Sobre el chat de Hamburgo
Quién pasea por el Elbphilharmonie Plaza, con sus vistas al puerto y al río Elba, entiende por qué Hamburgo huele a salitre y a futuro. La ciudad no se conforma con ser la tercera más grande de Alemania: aquí el agua marca el ritmo. Desde los canales del Speicherstadt, Patrimonio de la Humanidad, hasta los bares de música en vivo del distrito de St. Pauli, cada rincón tiene su propia cadencia.
Los hamburgueses —sí, los de la ciudad— suelen presumir de dos cosas: su puerto, el más grande del país, y el Reeperbahn, la calle que nunca duerme. Pero más allá de los tópicos, en Altona o en Eppendorf la gente se reúne en cafés como el Café Paris para tomar un *Franzbrötchen*, el dulce de canela local, mientras los más jóvenes prefieren el ambiente alternativo de Sternschanze. Y si cae noviembre, no te pierdas el mercado de Navidad de la Plaza del Ayuntamiento, con su pista de hielo y el olor a *Glühwein* quemando madera.
Última actualización: 10 de julio de 2026