Sobre el chat de Catamarca
El sol cae a plomo sobre la Plaza 25 de Mayo, pero bajo los árboles de tipa los catamarqueños ya se arriman con mate y facturas. No es solo el calor de febrero: es el aroma a empanadas de carne cortada a cuchillo y a locro que hierve en las ollas de las peñas del centro. Más allá, en la ruta que lleva a El Rodeo, los cerros rojizos se tiñen de violeta al atardecer, y los chicos juegan a perderse entre los senderos de la Quebrada de la Cébila. Aquí el tiempo no se mide por relojes, sino por la sombra que alarga los pastos secos de los Valles Calchaquíes.
Si vienen en agosto, asistan a la Fiesta de la Pachamama en Santa María o Fiambalá: no solo es la excusa perfecta para probar chicha con maíz tostado, sino que verán cómo los lugareños entierran ofrendas bajo las parras de uva criolla. Y si pasan por Pomán, no dejen de probar el queso de cabra en el mercado artesanal, ese que se derrite en la boca y sabe a tierra regada por el río Abaucán. El secreto está en no tener prisa: en Catamarca hasta el camino es parte del viaje.
Última actualización: 9 de agosto de 2026