Sobre el chat de Birmingham
El domingo por la mañana en el Bullring & Grand Central, cuando el olor a *balti* de los curry houses se mezcla con el de los cereales recién horneados de las panaderías de Digbeth, es cuando Birmingham huele a sí misma. No a Londres ni a Manchester: a ese guiso especiado de cordero o ternera, con patatas y cebolla, que lleva más de medio siglo cocinándose en los *curry corners* de Lozells o Sparkbrook. Si pasas por cerca del Gas Street Basin al atardecer, verás los barcos de canal iluminados y, al fondo, la silueta de la Selfridges con su bolsa de oro: es la ciudad enseñando sus dos caras a la vez, la del pasado y la del presente.
Para entender Birmingham, hay que perderse un sábado en el mercado de los *Balti Triangle*, donde los puestos de especias se codean con los de ropa de segunda mano y los pubs de cerveza artesanal. O subir al *Jewellery Quarter* y ver cómo los orfebres trabajan el metal igual que lo hacían en el siglo XIX, cuando esta zona era el corazón de la industria británica. Si te gusta el fútbol, el Aston Villa o el Birmingham City son más que equipos: son una religión en los barrios de Erdington o Hall Green. Y si prefieres el arte callejero, las paredes de Digbeth están llenas de murales que cambian cada pocos meses, como la propia ciudad.
Última actualización: 29 de julio de 2026