Viajeros de Italia chocan con los nuevos controles en aeropuertos españoles
Los controles a pasajeros italianos en Barajas y El Prat sorprenden por su rapidez, pero dejan un regusto a anomalía diplomática. Entre risas y malentendidos, el verano se tiñe de tensiones imprevistas.
Veinte minutos. Eso es lo que tardaron Marta y Quim, de Sants, en cruzar el control de pasaportes en el Prat tras una semana en Sicilia. Lo que esperaban como un vía crucis se resolvió en un trámite casi rutinario, pero la sombra de la crisis diplomática entre España e Italia planeaba sobre el aeropuerto. "Nos lo imaginábamos peor", admitía Marta, aún con el pasaporte en la mano, mientras su pareja remataba: "Raro es poco. Llevamos años entrando y saliendo como si nada, y ahora esto".
Alessandro, italiano de 34 años afincado en Barcelona, no tuvo tanta suerte en la cola de facturación. "Es una sensación fea", confesaba mientras esperaba su vuelo a Roma. "Mi madre me llamó ayer preocupada, pero yo ni siquiera sé bien por qué estamos así". Con casi 50.000 italianos residentes en la ciudad condal, muchos se sienten atrapados en medio de un conflicto que les pilla de improviso. Para unos, es motivo de incomodidad; para otros, simplemente un malentendido pasajero.
No todos compartían su inquietud. En la terminal de salidas, cuatro amigos de Sabadell —camisetas a juego de equipos de fútbol napolitanos— se enteraron de la disputa por las preguntas de este medio. "Vamos con todo", soltó uno entre risas, mientras otro zanjaba: "No sabíamos nada de esto". El verano, que debería ser sinónimo de normalidad en los aeropuertos, se ha convertido en un escenario de tensiones inesperadas. Los controles, inéditos entre socios europeos, han devuelto a los viajeros a una realidad donde las fronteras vuelven a ser algo más que un sello en el pasaporte.
Más allá de los titulares, la escena era la de siempre: colas para facturar, maletas rodando hacia la cinta y el bullicio habitual de julio. Pero en el aire quedaba la pregunta que nadie se atrevía a formular en voz alta: ¿hasta cuándo durará esta anomalía? Mientras Italia suspendía la libre circulación con España el 31 de julio, el Gobierno respondía con la misma moneda este viernes. El choque diplomático, que coincidía con la temporada alta, se colaba en las conversaciones entre familiares, amigos y compañeros de viaje. Como un guión mal escrito, el verano se resistía a ser el mismo.