Trump arrasa en la OTAN: 'Decepcionados' y con Groenlandia en la mesa
La cumbre de Ankara se tiñe de tensión tras los reproches de Trump a los aliados por no cubrirle en Irán. Mientras Europa exhibe músculo industrial, el presidente estadounidense amenaza con reducir tropas y reabre el conflicto por Groenlandia.
Donald Trump llegó a la cumbre de la OTAN en Ankara con un único mensaje: «Estoy decepcionado». Ayer, el presidente de EE.UU. arremetió contra sus aliados tras años de exigirles que aumenten el gasto en defensa. Los europeos, que habían preparado una batería de acusaciones de compra conjunta por 37.000 millones en antidrones y blindaje de cadenas de suministro, vieron cómo el inquilino de la Casa Blanca las desechó de un plumazo.
«¿Por qué gastamos cientos de miles de millones si ellos no están ahí para nosotros?», espetó Trump durante la primera jornada, recordando que, en su ofensiva contra Irán, los aliados no le apoyaron como esperaba. El reproche cayó con especial saña sobre Italia, Francia, Alemania y Reino Unido, a quienes acusó de no haberle secundado en el conflicto. La respuesta de Meloni, Starmer, Macron y Scholz quedó ahogada en el mar de declaraciones del magnate neoyorquino, que incluso sugirió que Starmer perdió el puesto por su falta de lealtad.
Mientras Europa intentaba vender sus avances —un 3,5% del PIB en gasto militar y un 1,5% en inversiones—, Trump mantuvo su postura inquebrantable. «Si esta cumbre no la hubiera organizado mi amigo Erdogan, ni siquiera habría venido», admitió, dejando claro que el protagonismo de la Alianza sigue siendo suyo. La tensión se extendió más allá de lo militar: el presidente estadounidense reabrió el viejo conflicto por Groenlandia, alegando que Dinamarca «no le presta suficiente atención» ante la presión china y rusa en el Ártico. La primera ministra danesa, Mette Frederiksen, lo dejó claro: «No está en venta».
La cumbre, que arrancó con un anuncio conjunto de compras industriales, terminó con una cena en el palacio presidencial turco. Allí, Trump posó sin su esposa, junto al anfitrión Erdogan, en una foto que resume el momento: la OTAN dividida entre el esfuerzo europeo por contentarle y su constante insatisfacción. Hoy, en la segunda jornada, los líderes se someterán al examen definitivo. El resultado, sin embargo, ya parece escrito: Trump no piensa ceder, y los aliados, por mucho músculo que exhiban, saben que su palabra no basta.
La cumbre de Ankara cierra así una semana de tensiones donde lo militar se mezcla con lo personal. Mientras Europa intenta asumir más responsabilidades, Trump sigue midiendo su apoyo en balanzas que solo él entiende. Y Groenlandia, una vez más, aparece como moneda de cambio en un tablero donde Europa no tiene voz.