Terremotos hunden a Venezuela en su peor crisis sanitaria
Más de 900 muertos y hospitales saturados tras los sismos. El sistema de salud, ya en colapso, recibe el golpe definitivo.
Un doblete sísmico dejó 920 fallecidos, 3.360 heridos y 300 réplicas en menos de 24 horas. Los hospitales, sin insumos y con equipos obsoletos, colapsaron al instante. Médicos improvisan en pasillos abarrotados mientras las familias esperan noticias de sus seres queridos entre escombros.
Caracas, la zona más afectada, vio cómo edificios emblemáticos se derrumbaban como castillos de naipes. Los servicios de emergencia, ya al límite por años de abandono, no dieron abasto. El drama no se limita a la capital: pueblos enteros quedaron incomunicados, sin agua ni electricidad, mientras el gobierno promete ayuda que tarda en llegar.
La diáspora venezolana en EE.UU. reaccionó con rapidez. Desde Miami, comunidades organizadas recogen medicinas, alimentos y ropa para enviar al país. Las redes sociales ardieron con videos de rescates desesperados y testimonios de supervivientes que perdieron todo en segundos. El contraste es brutal: mientras algunos logran salvar vidas, otros cavan con las manos en busca de cuerpos.
El presidente Nicolás Maduro declaró tres días de duelo nacional, pero la medida suena a parche en una herida que lleva años pudriéndose. La crisis humanitaria ya era insostenible antes del terremoto. Ahora, con hospitales en ruinas y miles de desplazados, el país enfrenta su peor escenario en décadas. La pregunta no es si el sistema sanitario caerá, sino cuánto tardará en hacerlo del todo.