Venezuela: 920 muertos y 3.360 heridos tras dos terremotos
La doble sacudida de magnitud 7,2 y 7,5 ha dejado una capital en ruinas. Caracas y La Guaira registran el mayor número de víctimas, mientras el Gobierno evalúa los daños materiales en edificios, hospitales y servicios públicos.
Nieves se agarró con fuerza a la barandilla del décimo primer piso del edificio de 18 plantas donde vive, en el este de Caracas. El temblor la derribó cuando intentaba alcanzar la puerta. "El suelo se movía como un barco en medio de la tormenta", cuenta esta mujer de 91 años, cuya voz aún tiembla al recordar cómo el techo se abrió como una lata de sardinas. Su historia es solo una entre las miles que se repiten en una ciudad donde los números oficiales —920 muertos, 3.360 heridos y 383 edificios arrasados— no alcanzan a reflejar el caos en las calles.
El doblete sísmico del pasado miércoles, con epicentro en el noroeste de Montalbán, sacudió Caracas y La Guaira con una violencia inusitada. Hospitales como el Pérez de León quedaron inutilizables, el techo del aeropuerto de Maiquetía se hundió y tuberías de agua y gas reventaron bajo el asfalto. En Los Palos Grandes, una de las zonas más sísmicas de la capital, Hannah vio cómo las paredes de su casa se agrietaban mientras buscaba a su madre entre nubes de polvo. "El trayecto hasta su habitación fue eterno. Juré que no saldríamos vivas", relata. Ambas lograron evacuar en pijama, abrazadas a un perro que temblaba más que ellas.
La evacuación se convirtió en una odisea nocturna. Miles de personas durmieron en las calles, algunas abrazando a sus mascotas entre escombros, otras llorando porque no podían localizar a sus familiares en otras zonas del país. La rotura de las redes de telefonía móvil y los cortes de electricidad dejaron a los supervivientes incomunicados, multiplicando el miedo. "No sabíamos si nuestros vecinos estaban vivos o atrapados. Solo escuchábamos gritos y el crujir de las estructuras", cuenta un residente de Chacao, donde equipos de rescate trabajan sin descanso entre edificios colapsados.
El Gobierno ha confirmado 172 personas atrapadas bajo los escombros y 3.007 damnificados, pero las cifras siguen aumentando. En Miranda y Trujillo, las réplicas han agravado el panorama, mientras los servicios de emergencia intentan priorizar la búsqueda de supervivientes. La Guaira, donde el terremoto fue más intenso, registra el mayor número de víctimas. Los hospitales de la zona, entre ellos el Dr. José María Vargas, han sido evacuados por completo. "No hay agua, no hay luz y los medicamentos se acaban. Esto no es un desastre natural, es una crisis humanitaria en tiempo real", denuncia un médico del centro médico más cercano.
Mientras el país intenta recomponerse, la incertidumbre domina el ambiente. Las réplicas sacuden a diario una población que ya no confía en los edificios ni en las promesas del Gobierno. En Caracas, donde los escombros se amontonan en cada esquina, el miedo a nuevos temblores es tan palpable como el olor a gas que aún impregna las calles destrozadas.