Terremotos hunden a Venezuela en la crisis humanitaria
Dos seísmos de hasta 7,5 grados han dejado al país al borde del colapso. La ONU pedía 632 millones para 5,5 millones de personas; solo llegaron el 16%.
Dos terremotos de 7,2 y 7,5 grados de magnitud sacudieron el noreste de Venezuela el martes, derrumbando edificios en Caracas y dejando al menos una docena de muertos en zonas ya devastadas por el hambre y el éxodo. Las réplicas no han cesado, pero el verdadero desastre es el que ya llevaba años pudriendo el país: 12,4 millones de personas —el 43% de la población— sobreviven en condiciones críticas sin agua potable, medicinas ni un techo estable.
Antes de los seísmos, el 53% de los venezolanos necesitaba reparar su vivienda. Hoy, esos números son papel mojado. El ingreso medio por hogar no llega a 240 dólares al mes, y un tercio de la población pasa hambre. La ONU calculó que para este año haría falta 632 millones de dólares para 5,5 millones de personas, pero a finales de mayo solo se habían recibido 100 millones y se había llegado a menos de 740.000 afectados.
El colapso no es solo económico. En la última década, 9,9 millones de venezolanos han huido del país. Muchos soñaban con volver tras la caída de Maduro y el apoyo de Trump, pero los terremotos han borrado esa ilusión. El 35% de los refugiados en países como Colombia o Perú barajaba regresar; ahora, la prioridad es sobrevivir. Las organizaciones locales cifran en 18,2 millones los necesitados, y la ayuda no llega.
El régimen de Delcy Rodríguez, respaldado por Washington, prometía un giro. Pero en un país donde el 70% de la población depende de importaciones que nunca llegan, los seísmos no son el problema: son la puntilla. La tierra tiembla, pero quienes más sufren ya lo hacían antes de que la tierra se moviera.