PP corta con Aldama: "Es un delincuente y no nos gustan"
El PP desvincula a Aldama, condenado por el 'caso mascarillas', y carga contra el PSOE por su cercanía al empresario. De los Santos cuestiona las críticas al partido y recuerda que la sentencia se ajusta al Código Penal.
El Partido Popular ha tirado de manual: primero desmarcarse de la basura ajena. Jaime de los Santos, vicesecretario de Educación del PP, ha sentenciado sin medias tintas que Víctor de Aldama —condenado a cuatro años y medio por el 'caso mascarillas' pero eximido de cárcel por colaboración— es "un delincuente con sentencia firme" y que, a su partido, "no le gustan los delincuentes". Palabras duras, pero sin dejar resquicio: ni indultos futuros ni sombra de complicidad.
De los Santos no ha dejado espacio para dudas. El Código Penal, argumenta, permite beneficios como el que Aldama obtuvo: "Si ninguna pena supera los dos años, no hay prisión". Y, de paso, ha lanzado la pregunta incómoda al PSOE: ¿por qué ahora señalan al PP si el Gobierno ya indultó al exconcejal del PP implicado en Gürtel? La respuesta, para él, es clara: hipocresía. "Los que indultan a golpistas son los socialistas", ha zanjado, recordando el indulto de Sánchez al colaborador de Gürtel que ayudó a endurecer la sentencia.
El dirigente 'popular' ha desgranado, además, la lista de contactos de Aldama con el PSOE: intermediario en negocios millonarios con Delcy Rodríguez, Air Europa o el petróleo venezolano. "Expliquen a los españoles por qué eran íntimos de un delincuente", ha espetado, exigiendo al Gobierno que "limpie su casa". La estrategia es evidente: cortar el vínculo antes de que la culpa salpique.
Sobre las declaraciones de Gabriel Rufián —que sugirió que Aldama está libre porque tiene pruebas contra ambos partidos—, De los Santos ha sido lapidario: "Lo más parecido al club de la comedia". Rufián, ha añadido, lleva "dos lustros" en las Cortes sin aportar nada útil. "Sus líneas rojas para apoyar a Sánchez ya ni se ven en Júpiter", ha remachado, cerrando el círculo con un guiño a la deslegitimación total.
Mientras, el 'caso Kitchen' sigue su curso. El PP, en plena campaña de lavado de imagen, se aferra a los hechos: Aldama es un condenado, pero la justicia actuó dentro de la ley. El resto, son palabras. Y las palabras, cuando vienen del PP, suelen ser un escudo.