EEUU levanta sanciones a Venezuela por terremoto
El Tesoro estadounidense autoriza transacciones para ayuda humanitaria tras los dos sismos de magnitud 7,5 y 7,2 que dejaron 235 muertos. Washington despliega equipos de rescate y anuncia 150 millones en ayuda.
El Departamento del Tesoro de EEUU ha dado un giro inesperado a su política de sanciones contra Venezuela: autoriza todas las transacciones relacionadas con labores de socorro por el doble terremoto que azotó el país. La medida, temporal hasta el 23 de octubre, borra por fin —aunque sea por un tiempo— las barreras burocráticas que ahogaban la ayuda humanitaria en medio de la emergencia.
Los dos sismos de magnitudes 7,5 y 7,2 sacudieron Venezuela la madrugada del jueves, dejando un balance provisional de 235 muertos y más de 4.300 heridos. Las zonas más afectadas, desde Caracas hasta regiones del interior, siguen contando los daños mientras los equipos de rescate —incluida una unidad de la UME española— se afanan por llegar a las áreas más remotas. La presión internacional no ha tardado: España, Ecuador y la ONU ya han movilizado recursos, pero el gesto de Washington llega en un momento clave: sin acceso rápido a fondos y suministros, la crisis humanitaria podía agravarse.
El Gobierno estadounidense no se ha limitado a flexibilizar las sanciones. Ha anunciado una partida de 150 millones de dólares —unos 130 millones de euros— para paliar los efectos del desastre, mientras despliega equipos especializados en búsqueda y rescate. La respuesta contrasta con el histórico bloqueo económico que ha asfixiado al país durante años. ¿Un cambio de estrategia o un gesto puntual para no quedar en evidencia ante la tragedia?
Mientras tanto, las cifras siguen subiendo: dos españoles han muerto y 80 permanecen desaparecidos, según fuentes diplomáticas. En Caracas, la presidenta interina Delcy Rodríguez ha cifrado en 188 los fallecidos y 1.520 los heridos, aunque las autoridades locales ya han elevado el balance. La ayuda internacional fluye, pero el tiempo juega en contra: cada hora que pasa sin electricidad ni agua en zonas aisladas significa más vidas en riesgo.
El terremoto ha destapado una paradoja: Venezuela, país con recursos naturales pero ahogado por sanciones, depende ahora de la misma comunidad internacional que lo ha estrangulado. La pregunta que flota en el aire es si este respiro temporal se convertirá en un puente hacia algo más duradero o quedará como un gesto efímero en medio del caos.